Testimonio de Amanda Ibáñez

Amanda Ibáñez durante el Encuentro la Caja.

La pedagoga Amanda Ibáñez es una soñadora reincidente, como a ella le gusta describirse, y una apasionada de la educación. Ella ha sido la responsable de la sensibilización en las aulas durante el desarrollo de La Caja. Tras la experiencia, cree, si cabe más, que otro mundo es posible, siempre que escuchemos y tengamos en cuenta “las ideas locas” de los más pequeños. Siempre que desde el demasiadas veces lejano mundo de adultos, respetemos los derechos de la infancia.

 

¿Qué ha significado para ti la experiencia La Caja?
La Caja para mí ha sido descubrir que sobre todos los y las jóvenes son muy creativos, tienen un montón de ideas que aportar, lo cual me ha sorprendido bastante, sobre todo el nivel de participacipación habida en todas las sesiones… También la implicación de docentes… es decir, ya no solo ha sido un cúmulo de experiencias sobre el sentido de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o las ideas que se hayan generado, sino que también ha sido un encuentro muy emotivo. De hecho cerrar con el Encuentro La Caja fue un regalo.

¿Crees realmente, como sensibilizadora, que este tipo de iniciativas podría fomentar los derechos de la infancia, sus derechos como ciudadanos y ciudadanas?
Por supuesto. De hecho es que ellos tienen como marco los ODS... ya tienen unos referentes que defender. Ellos entienden que esto es importante, y para ellos y ellas es relevante del modo en que tú les dices que lo es.

¿Cuál de los ODS que has trabajado con los niños y niñas en las aulas ha despertado mayor interés en ellos?
Sociedades inclusivas, por el tema de refugio político, porque además hoy en día están escuchando mucha información, pero realmente no saben descodificar, y les interesa comprenderlo, saber los porqués… les interesa saber sobre las personas que buscan refugio, qué pueden hacer ellos… y les ha impactado conocer las historias, poner caras a los problemas.

Entre los testimonios recogidos a lo largo del desarrollo de La Caja, hay un niño que mencionó que si las clases se impartieran de esta manera, todo sería muy distinto. ¿A qué se podía referir? ¿Cuál es la metodología que emplea La Caja para que sea tan atractiva para niños y niñas?
Es una metodología participativa, dinámica, creativa… se sienten protagonistas, se sienten parte de algo en cualquiera de las actividades que hemos realizado con ellos. Esto les hace generar tantas ideas, dar importancia a los ODS…

Aparte de iniciativas como La Caja, ¿cuál crees que es la forma de fortalecer la comunicación entre comunidad educativa, padres, docentes, y alumnado?
Pues hoy en día se hacen grandes debates, y estaría bien poder trasladar estos debates a mesas solo compuestas por niños y niñas, jóvenes. Ellos también tienen mucho que decir, además también tienen ese punto creativo que los adultos no tenemos, lo vamos perdiendo conforme pasan los años… en este proyecto he escuchado ideas muy locas, aparentemente no aplicables, que reformuladas son ideas muy potentes y ejecutables, y han nacido de ellos, de su interés por solucionar y mejorar su entorno, el mundo.

¿Una de esas ideas fantásticas?
Pues a unos niños se les ocurrió hacer una gymkana en el barrio para que participaran y se unieran los vecinos y vecinas y personas refugiadas recién llegadas, y así fortalecer los lazos de la convivencia. Y esta idea nació de jugar.

Cuando hablamos de que otro mundo es posible, tú que has trabajado diariamente con la llamada generación de futuro, ¿crees que realmente es posible?
Sí, si les damos el protagonismo que merecen a los y las más pequeñas, claro. Son los que más nos pueden aportar a nosotros, los adultos. Y con La Caja les facilitamos una herramienta, una experiencia con la que contar , con la crecer…

Y por último, La Caja tiene una parte esencial de sensibilización, de concienzación, pero ¿tú crees que los jóvenes están verdaderamente informados sobre lo que ocurre en su entorno, en el mundo?
No , la verdad es que no. Lo que más he escuchado en las aulas es “¿pero esto es verdad… está pasado… y por qué?”... hay una desinformación tremenda. viven en este mundo, pero no relacionan, no saben relacionar aquellas informaciones que reciben. Es como que todas estas problemáticas que por ejemplo abordamos a través de los ODS en La Caja; la educación inclusiva, la violencia de género, el consumo responsable… es como que son muy lejanas para ellos. y es el momento en el que tú les aproximas a estas realidades, se dan cuenta de que es esto existe y pasa cada día, de que ellos pueden hacer algo. Mi impresión es que viven en burbujas.

Les ha impactado conocer las historias, poner caras a los problemas.


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